Breves Historias de Terror

Por Carlos Hernández

Historia uno: La Petición del Muerto

María, era una estudiante de Arqueología, que se trasladó  a una comunidad de Amealco, Querétaro, para convivir con un grupo de indígenas  artesanales y así  conocer su cultura y estilo de vida. Para María ésta era una excelente oportunidad de vivir,  lo que hasta ese momento, estaba aprendiendo en su carrera de Arqueología.

Al llegar fue recibida en una casa muy humilde, pero confortable, ahí vivían Otilia y su pequeña hija. Los 3 primeros días pasaron sin novedad, sin embargo la cuarta noche, se torno fría y justo cuando el reloj marcaba las 12 de la noche, María escuchó en voz baja,  alguien que le decía: “reza por mí, quiero una misa, reza por mí, soy Rodrigo”.  Aquella voz de ultratumba estremeció a María al grado que en cuanto salieron los primeros rayos del sol, salió de la casa y se regresó  a la ciudad. Al mes, volvió a la casa de la señora Otilia, más calmada le platicó lo vivido aquella noche, para su sorpresa, Otilia le dijo: “Ay señorita, mi hijo ya es difunto, se llamaba Rodrigo, se murió en el cerro”.

Historia dos: El muerto que deseaba paz.

En la peregrinación de Querétaro a Soriano, yo era socorrista y generalmente iba atrás de los peregrinos para apoyar a quien se sintiera mal. Recuerdo que ese día ya era tarde, serían cerca de las ocho de la noche, cuando de repente, una hermana se acercó para comentarme:

-Ay hermano, no encuentro a un señor, alto de sombrero, flaquito, solo me dijo que se llamaba Francisco, estaba bien pálido y  me encargó su costalito y ya llevamos mucho caminando,  se quedó  atrás, casi junto a usted”

De inmediato yo le respondí: – No hermana, junto a mí, nadie se ha acercado, yo he caminado solo, ya llevamos más de hora y media, mejor abra el costalito, no vaya siendo  algo que se eche a perder.

De inmediato la hermana abrió el costalito y para nuestra sorpresa se trataba de los huesos de un esqueleto humano, con un papelito que decía, Don Francisco Hernández, descanse en paz.

Historia Tres: El ánima del Cerro.

Son muchos los recuerdos que tengo de mi abuela, pero hay uno en especial de algo que me pasó cuando era niña. Resulta que iba en la peregrinación de Querétaro a San Juan de los Lagos con mi abuelita, cuando nos agarró la noche, por eso todos caminamos más rápido para llegar al descanso, en eso estábamos cuando mi abuelita me dijo, ¿mira ves aquella señora que camina hasta arriba del cerro con una vela?, yo le dije sí, si la veo, pero ¿Por qué no se le apaga su velita?, ella me respondió, es que es una animita, un alma en pena, por eso el aire no apaga su velita.

Historia Cuatro: La agresión de un demonio

Estaba muy sorprendido al ver la casa que mi cuñado  recién había comprado, era enorme, preciosa, lo increíble era el precio que había pagado por ella, era demasiado bajo para el tipo de construcción  de la casa. Recuerdo que un domingo, me invitó a ver el futbol y conocer su casa.

Estábamos los dos esperando el inicio del partido, cuando mi cuñado me preguntó: -¿Qué tal una cervecita con botana?, mi respuesta inmediata fue – Pero por favor cuñado. Fue entonces que él se levantó para ir a la cocina, cuando de repente sentí un fuerte “aventón”, me espante pero intenté tranquilizarme, pero a los pocos segundos, volví a sentir otro, ahora más agresivo, fue tanto mi temor que salí corriendo para nunca más volver.

A dos años que esto ocurrió, mi cuñado intenta vender  la casa a un precio muy bajo, sin saberlo había comprado una casa embrujada, pero nadie le advirtió, ahora espera que alguien ajeno a Querétaro, se la compre.

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2 respuestas a Breves Historias de Terror

  1. jose oscar alanis hernandez dijo:

    estas historias son rreales pero dan miedo

  2. jose oscar alanis hernandez dijo:

    vueno un saludo para la llorona i para
    todos eseos
    pantasmas men ahjueejhs

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